domingo, 28 de mayo de 2017

La empresa Trenes Argentinos Cargas, en los recuerdos de un maquinista

Actualidad

El tren es un ícono de San Francisco. Al menos dos veces por semana pasa por las vías que cruzan la ciudad de este a oeste, llevando cargas hacia Rosario y Buenos Aires. Un poco de historia y actualidad por Agustín Carrizo, presidente de la Comisión Pro Riel y exmaquinista.

El ferrocarril tiene huellas imborrables en nuestra ciudad, que difieren mucho de su actualidad. El Belgrano Cargas, que hace traslados de cereales y otros materiales por gran parte del país, pasa periódicamente por San Francisco, aunque pocos vecinos conocen qué transporta y cuál es su recorrido.

Agustin Carrizo (66), presidente de la Comisión Pro Riel y maquinista jubilado luego de 31 años de servicio, contó algunos detalles de su funcionamiento. Así, explicó que el recorrido del tren inicia desde Retiro y pasa por Rosario, Santa Fe, Córdoba, Córdoba, Tucumán y Salta. “Es la columna vertebral del país. Tenemos combinaciones porque se hace una bifurcación en Güemes, una hacia Salta y Chile, y otro desvío a Jujuy y Bolivia”, detalló.


A su vez, relató que “cuando los gobiernos quisieron eliminar el Belgrano, éste tenía grandes compromisos con la empresa Ledesma, que transporta azúcar. Estuvo un mes dilatándose la situación hasta que tuvo fuerza la empresa y tuvo que reactivarse el ferrocarril, fue cerca del 90. Había quedado parado un mes, un mes y medio. Se reactivó por personal de La Fraternidad y de la Unión Ferroviaria, que unieron esfuerzos para mantenerlo activo”.

Cargas

De acuerdo al testimonio de Carrizo, las principales cargas son cereales. De todas maneras, los trenes también transportan azúcar, porotos negros -que son exportados a Alemania y China-, y cáscaras de limón.

Asimismo, en sus vagones suelen transportarse materiales de construcción. “A veces se transportan piedras para hacer los balastros -capas de piedras que se tienden para asentar y sujetar los durmientes- o para hacer renovaciones de vías”, manifestó.

Carrizo reveló que de acuerdo a la carga se utiliza uno u otro vagón: “Los que transportan azúcar son anaranjados; en los contenedores viene el poroto, el tabaco y la cascara de limón; en los que se llaman ‘tolva’ vienen los cereales. Y cuando se ve medio cajón, suele venir cargado con durmientes, o columnas”. Y agregó que “los que vienen del norte llevan números pares y los que vienen del sur, impares”.

El hombre aclaró que cualquier empresa puede utilizar el tren para transportar sus cargas: “la firma tiene que venir, contactar a alguien de la empresa, hacer el pedido, detallar qué material va a transportar y cuántos vagones necesita”.

De aspirante a maquinista

Para ser maquinista, el primer paso es ser aspirante. “Salen vacantes para salir de ayudante, antes se decía foguista, y de acuerdo a la antigüedad la empresa te manda a capacitarte. Hacés el curso de siete meses y cuando rendiste todo ya sos foguista autorizado. Entonces cuando salen las vacantes de nuevo tenés que volver a presentarte. Ahí ya sos conductor. En cuatro o cinco años ya eras maquinista en mi época, ahora es más rápido”.

El curso al que refiere consta de tres exámenes, que incluyen temas como la reglamentación y las señales, física y química, características de la locomotora, averías, electricidad y mecánica. Estos cursos son acelerados, duran alrededor de siete meses y se dictan en Buenos Aires. “Rendís en el Instituto Argentino de Ferrocarriles, los exámenes te lo toman inspectores nacionales”, agrega el exmaquinista.

El maquinista

Antes de cada viaje, el maquinista recibía un aviso a través de un teléfono codificado por medio del cual la empresa le notificaba la hora en que tenía que tomar servicio.

El trabajo del maquinista era completo. “Antes de subir revisabas la máquina para ver si estaba en condiciones o si tenía alguna avería, alguna falla, si levantaba temperatura. Si estaba en condiciones mirabas si tenía agua, si tenía combustible, el tren utiliza tanques de 600 litros de gasoil. Después el maquinista lo recorría y revisaba si tenía fugas de aire que entorpecen la marcha; cuando sucede, por la gran pérdida de aire lo sentís pesado. El maquinista también revisaba si los precintos están violados, cada uno lleva un número”.

Carrizo detalló que “las locomotoras tienen una computadora instalada por medio de la cual el maquinista pide permiso para hacer el recorrido. Si parás por cualquier cosa, te pregunta la causa por la parada indebida”.

Manejo

El maquinista jubilado refirió que hay “dos palancas de freno, uno se llama freno automático, porque frena la máquina y todo el tren, desde la cola hacia la máquina. Y uno independiente para cuando salís con la máquina sola”.

“También tenés una marcha hacia adelante, la reversa, y el neutro. El tren tiene ocho puntos de aceleración y suele ir a 40 kilómetros por hora. La velocidad depende del perfil del terreno, de la carga que lleves y de la locomotora”, sumó.

El tren, hoy

El presidente de la Comisión Pro Riel contó que en este momento están pasando dos trenes por semana por San Francisco.

Sobre el estado en que se encuentra, asegura que “la vía no está en condiciones, no hay mantenimiento”.

A pesar de ello, esta semana arribaron a la Argentina 156 nuevos vagones desde China que serán destinados a la reactivación de los trenes de carga.

De ese total, 122 serán destinados a la línea Belgrano Norte. El nuevo material forma parte de una compra total de 3500 vagones y 107 locomotoras, de las cuales 40 son para el Belgrano.

Las últimas descargas habían sido en diciembre y febrero; con la de hoy ya suman 2963 los vagones que arribaron al país.ElPeriódicodeSanFrancisco.com

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